El silencio expresivo ha de abrirnos las puertas. El diálogo mudo de todo lo que no puede verbalizarse, las miradas inquietantes, de la misma consistencia de las cosas, su profundidad, todo aquello más íntimo en momentos inusitados son los que en mi obra se relacionan.
Buscando siempre, la existencia, porque en definitiva, la vida es el gran misterio, las cosas que llevamos dentro son las mejores y es lo que quiero reflejar.
El sufrimiento cristaliza siempre en felicidad. Pongo por testimonio mi obra.